Os recomendamos este libro para cualquier docente, pero también para cualquier padre. Es indispensable ya que trata la educación desde el punto de vista más esencial: el alumno.Resalta durante toda la lectura la gran importancia de la sensibilidad en el aula, y la necesidad de que esta exista cada día.
Muchas veces pensamos que los niños llegan al aula con una profesora “sin más”, pero esta relación profesor-alumno va mucho más allá; entre ambos se crea un vínculo personal que se refuerza con la empatía, la sensibilidad y el acercamiento del profesor a los alumnos. De esta manera, los niños se sienten apoyados, comprendidos y queridos, viendo el espacio escolar como un lugar seguro, al que quieren acudir y en el que se sienten motivados para aprender.
Todos los padres y docentes entendemos la importancia de la sensibilidad en el aula, pero que esté presente cada día no es tan fácil como puede parecer. Por ello, no tenemos que limitarnos a muestras de cariño o a buenas palabras, sino saber cómo llegar a los alumnos, haciéndoles ver que les entendemos, que nos ponemos en su lugar y que lo que hacemos es para ayudarles.
Por estos motivos, “el tacto en la enseñanza” hay que trabajarlo cada día, sabiendo que en clase no estamos nosotros solos (los profesores) y que no tenemos solo uno o dos alumnos.
No nos olvidemos de que los protagonistas de las aulas son los niños.
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